R.I.P. Il Forno

Aquí empieza mi andadura en el mundo de los blogs hispano-parlantes.  Perdona las faltas de ortografía y gramática.  No tengo tiempo ni paciencia para ponerme a corregir todo.  Así que, ¡Aguantaros!

El viernes pasado decidimos volver a un restaurante que no habíamos pisado en mas de un año.  Yo tenía ganas de una buena ensalada (bonita y barata también si fuera posible) y sabía que a los que me acompañaban les gustaba el sitio que tenía en mente.

(A brief aside for those that don’t speak spanish – I’m starting to write a bit in castellano now and then.  I doubt that any of it will be pertinent to your interests or that it will fit your context.  Just know that I’m not talking about you.  I promise that if I enter any topics having to do with an english speaking nation and its culture, I’ll be sure to write in my native language.)

Nos dirijimos a la calle Trajano, una de las que une la Alameda de Hercules con la Campana sevillana.  Habíamos descubierto Il Forno hace ya muchos años, creo que justo cuando abrió puertas.  Siempre nos había encantado sus pizzas, la elección de entre muchos platos internacionales que no proporcionó su menu y, por supuesto, sus ensaladas.

Una en concreto siempre me había encantado: la “Ensalada de la Casa”.  Varios tipos de lechuga, tomate, un poquito de cebolla, grandes pedazos de atún y un delicioso queso feta con cilantro fresco esparcido encima.  Y su aliño de aútentico aceite de oliva y reducción de vinagre balsámico la daba un toque perfecto.  Se nota que la tenía ilusión, ¿No?

Cuando entramos por la puerta del restaurante, yo sabía que no todo marchaba bien.  El camarero miró el carrito de bebé y hizo una cara cuya significado era inconfundible.  Y eso que era el único camarero para un local de más de 200 metros.  Nos quería meter entre toda la muchedumbre, todos fumando por supuesto.  Le tuve que convencer para que nos dejara sentarnos en la parte delantera del restaurante donde apenas había gente y, a mi juicio, donde nuestro carrito molestaría menos. Al final el tío asentió, pero no sin dejar patente que nuestra presencia no era grata.

Acto seguido nos trae la carta.  Olvidaré todo el trato brusco si me puedo hacer con una de esas ensaladas.  Yo busco las ensaladas y se me para el corazón: ¡No hay ensalada de la casa!  Bueno, no pasa nada.  En realidad SI pasa algo porque las demás ensaladas no son atractivas para nada y allí estaba yo con unas ganas locas de comerme una.  Al final, me decanté por probar una ensalada césar.  Heather pidió una pizza y nuestra amiga Helen una pasta de mariscos.

Yo caracterizaría la ensalada césar que me llegó como cuatro hojas de lechuga iceberg (blech!) con una jarra de mayonesa echada encima.  En muchos establecimientos españoles yo diría que le ponen demasiado mayonesa a todo lo que se mueve en la cocina.  Pero nunca había visto yo cosa parecida.  ¡No recuerdo la última vez que tuve que montar una expedición excavatoria para buscar las verduras en mi ensalada!  Puse buena cara y ententé disfrutar de mi ensalada.  Pero no pude.  Prueba allí donde estes, a ver si puedes.  Abrete una lata de mayonesa y empieza a comerte la mayonesa con un tenedor.  ¿Que grato, no?  Y todo eso cuando todos los precios en toda la carta habían subido un 40% desde nuestra penúltima visita.

La pizza de Heather estaba mas cara y mas chica que la última vez también.  La pasta de mariscos tenía cuatro gambas, no más.  El camarero no trajó mi niña un plato aparte porque ella no había pedido nada.  Mientras estabamos allí otra familia no aguantó las idioteces del negocio y se fueron sin más.

Pienso que a lo mejor teníamos que haber hecho lo mismo.  Descansa en paz Il Forno.  Para mi, has muerto.

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6 Responses to “R.I.P. Il Forno”

  1. Heather Says:

    and the waiter never brought your drink!

  2. jonah Says:

    También es cierto. Le pedí una cerveza, me contestó que me la acercaría en un momento. Y luego nada.

  3. Betty Says:

    ¡Hola Jonah! Es un placer leer tu blog en Castellano,pero me entristece que sea para leer sobre lo mal que os ha tratado esta vez la hostelería sevillana; tenéis que pasaros por Santiago hay algunos lugares deliciosos y la comida del norte está también muy buena, y ni que decir de las lechugas de campo gallego o del buen marisco. De hecho si venís hasta estas tierras tenéis que pasar por el “Fornos” de Santiago, es una muy buena marisquería y ni cara ni barata. Bicos

  4. jonah Says:

    Hola Betty!

    La verdad es que un trato así en Sevilla es totalmente atipico. Puede ser que por eso el suceso me motivó tanto que tenía que escribir algo sobre ello.

    ¡Gracias por la invitación!

  5. joel Says:

    aun sigue ahi ese lugarcito (lee: palacio) de chocolate?

  6. jonah Says:

    Ocumare sigue allí. Pero se ha puesto más caro y nosotros mas pobres así que no vamos mucho. Y cierra entresemana, solo abre por las noches del viernes, sábado y creo que domingo.

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